ESPINA BÍFIDA Y ESPINA BÍFIDA OCULTA

La espina bífida es una malformación congénita (adquirida durante la gestación) que se produce en dos de cada 5.000 recién nacidos y que aparece cuando el tubo neural del feto, el órgano que recubre la médula espinal, no se cierra bien, dejando parte de la médula al descubierto y en contacto con el exterior. Dependiendo de la altura de la lesión y de la extensión de la misma se producen diferentes alteraciones neurológicas, en el movimiento y en el funcionamiento de los órganos.

Causas
Se desconocen las causas concretas de la espina bífida, aunque se sabe que influyen alteraciones genéticas y factores exógenos, como la edad maternal (se producen más casos entre madres adolescentes), el orden de nacimiento (es más frecuente entre los primogénitos), los antecedentes de abortos y una alimentación inadecuada, pobre en vitaminas y minerales. También se sabe que una insuficiente ingestión de folatos – sustancias naturales presentes en frutas y veduras - por parte de la madre puede elevar el riesgo de la malformación.

Síntomas
Existen diversos grados de afectación de la espina bífida, según la altura en la que se encuentre afectada la médula. En general, cuanto más cerca de la cabeza se encuentra la lesión, mayores pueden ser los problemas que puedan aparecer. Si el nivel de la lesión es bajo (zona lumbar-sacra) pueden aparecer trastornos de movilidad corregibles con ortopedia, si es más alto (torácico-cervical) es probable que el paciente no pueda andar por sí mismo.
A veces la espina bífida se acompaña de hidrocefalia, un exceso de líquido cefalorraquídeo en el interior del cerebro, pero también puede provocar trastornos en la función motora y en el aparato digestivo. La mayoría de las personas afectas por espina bífida tienen una inteligencia normal, pero sus problemas en otros sistemas pueden ocasionar deficiencia en el aprendizaje. Sin embargo, en otros casos, la malformación puede llegar a pasar completamente desapercibida e incluso no ser detectada nunca por los médicos.

Tipos
Espina bífida oculta: aunque parte de la médula no está completamente cubierta por hueso de la columna vertebral, la médula espinal y su recubrimiento están intactos, por lo que no produce ningún problema. Muchas personas tienen espina bífida oculta sin saberlo, conviene saber que es un factor de riesgo de que la malformación aparezca en sus hijos, por lo que es muy importante que realicen una consulta preconcepcional y tomen suplementos de ácido fólico.

Meningocele: el fallo en la formación de los arcos vertebrales posteriores produce un tumor de grasa que se ubica en la médula generalmente a la altura lumbo-sacra. Es una forma que normalmente no daña a los nervios y no suele ser causa de incapacidad. También es un tipo poco común.

Mielomeningocele: se trata de un tipo frecuente y más grave de espina bífida. El quiste no sólo afecta a las meninges y al líquido cefalorraquídeo, sino también a los nervios y en parte a la médula espinal. Puede aparecer pérdida de sensibilidad por debajo de la región afectada, problemas intestinales y de incontinencia. Suele estar acompañado de hidrocefalia.

Diagnóstico
La detección de la espina bífida en el feto puede realizarse durante las 20 primeras semanas del embarazo con un análisis de sangre de la madre, en el que los niveles de determinadas proteínas indican la posibilidad de la malformación. Otros métodos diagnósticos son la ecografía prenatal o la amniocentesis (análisis del líquido amniótico).

Tratamiento
No existe una curación definitiva de la espina bífida, pero sí diversos abordajes que contribuyen a minimizar las consecuencias de la enfermedad y a mejorar la calidad de vida.
El tratamiento quirúrgico está indicado en los casos en que sea necesario reparar y cerrar la lesión, corregir los problemas ortopédicos (luxaciones de cadera o de tobillo), así como los de intestino y vejiga y tratar la hidrocefalia.
Además de la cirugía, que no se emplea en todos los casos, con frecuencia se precisa rehabilitación y aparatos ortopédicos, productos farmacéuticos especiales, como las sondas urológicas, los lubricantes, colectores peneanos, bolsas colectoras o compresas urológicas. También puede necesitarse medicación específica. Hay que tener en cuenta que muchos niños con espina bífida tienen alto riesgo de desarrollar alergia al látex.

Prevención
La espina bífida se puede prevenir tomando suplementos de folatos al menos un mes antes de la concepción y durante los primeros tres meses del embarazo.